Cosméticos... ¿Libres de tóxicos?

Hace casi un par de años hablamos del tema de los polémicos parabenos, con los que las empresas iniciaron una estrategia de marketing para hacer ver a los consumidores que estos ingredientes utilizados como conservantes en las formulaciones cosméticas eran el mal personificado.

Obviamente, habrá a quien les vayan bien y a quienes no. De hecho, conozco personas alérgicas a ellos en concreto, pero no por ello hemos de huir despavoridos, porque las preguntas que nos vienen a la mente entonces son: si no aparecen parabenos en la fórmula, ¿qué otros conservantes va a incluir la misma? ¿son totalmente seguros para la salud? ¿qué estudios hay detrás de ellos?

Muchas veces, las marcas se aprovechan del desconocimiento de los consumidores en cuanto a ingredientes y química cosmética y se aferran a conceptos que causan controversia y que hace que existan defensores y detractores de ciertos compuestos sin saber muy bien el por qué.

Seguro que de un tiempo a esta parte estáis oyendo y leyendo cierto tipo de reclamos y de esto mismo os quiero hablar hoy aportando datos e intentando solucionar algunas dudas que me habéis lanzado.

Porque... ¿tiene sentido hablar de cosméticos "libres de tóxicos"?



Entiendo que cada vez hay más productos en el mercado y más competencia entre marcas, por lo que deben realizar estrategias de diferenciación para despuntar y superar a las que tienen al lado. ¿Pero todo vale?

En los envases de productos podemos encontrar diversas frases que, a simple vista, pueden hacer que metamos el producto en la cesta o que directamente lo descartemos, y muchas de ellas son del tipo: "SIN X ingrediente", "libre de X". ¿Ejemplos? Sin parabenos, sin siliconas, sin sulfatos, y un largo etcétera.

Como os comento, no todo es blanco o negro y lo bueno es que podemos escoger. Es decir, puede que no queramos utilizar los sulfatos en nuestros champús o limpiadores faciales por una razón u otra, pero no existe razón por la que tacharlos de ser perjudiciales para la salud.

Y aquí es donde os quiero haber del PORQUÉ.

Últimamente estoy viendo mucho la frase "LIBRE DE TÓXICOS" y no me diréis que eso no asusta. Porque si hay unos cosméticos que aclaman a los cuatro vientos que no contienen tóxicos, ¿eso es que los otros sí? Nos asalta la duda entonces sobre qué es lo que estamos aplicando sobre la piel o nuestro cabello. Si es que al final va a ser perjudicial hasta respirar...

Pues bien, hoy vengo a romper una lanza en nombre de los ingredientes cosméticos. Es normal que pensemos que unos son mejores que otros o que unos nos aportan más beneficios a nuestra piel o pelo y otros menos. Y eso partiendo de la base de que cada uno es un mundo y no a todos nos va a funcionar lo mismo. Pero otra cosa es decir que tu producto es mejor que el de la competencia porque el tuyo no contiene tóxicos, dejando entrever que el otro sí.

Según el Real Decreto 1599/1997, de 17 de octubre, y la Directiva Comunitaria 2003/15/EC de 27 de febrero, transpuesta a ley nacional el 11 de septiembre de 2004, un producto cosmético se define como "toda sustancia o preparado destinado a ser puesto en contacto con las diversas partes superficiales del cuerpo humano (epidermis, sistema piloso y capilar, uñas, labios y órganos genitales externos) o con dientes y las mucosas bucales, con el fin exclusivo o principal de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto y/o corregir los olores corporales y/o protegerlos o mantenerlos en buen estado".

Dependiendo del producto que vaya a formularse, los ingredientes se incluyen en las formulaciones en diversas concentraciones o proporciones, para aportar las propiedades o beneficios esperados. Y ya sabemos que el INCI o listado de ingredientes va de mayor a menor en cuanto a concentración, por los que los primeros serán los de mayor proporción y los últimos, los que se encuentren en una concentración menor.

La base de todo esto es que cualquier producto cosmético puesto en el mercado, debe cumplir con ciertos requisitos descritos en dicho Real Decreto anteriormente mencionado y en los reglamentos posteriores como el Reglamento (CE) 1223/2009 del parlamento Europeo  del Consejo de 30 de noviembre de 2009 sobre los productos cosméticos. 

En estos documentos, se indica que todo producto cosmético ha de elaborarse acorde a las Buenas Prácticas de Fabricación (GMP), ha de realizar ensayos de toxicidad  y microbiología para una correcta seguridad de la salud humana e incluir en el envase y etiquetado toda la información necesaria además de tener que aportar un expediente de información sobre cada producto que la marca en cuestión pretende poner en el mercado.

Además, este mismo año, se ha actualizado toda esta información a través del Real Decreto 85/2018, de 23 de febrero, por el que se regulan los productos cosméticos. Se han ampliado capítulos relacionados con la importación estos productos y aparece más patente el expediente de producto en el que ha de constar toda la información del mismo como hemos comentado en el párrafo anterior.

Y después de todos estos documentos, me gustaría comentaros que, ya desde el Real Decreto de 1997, se incluyen anexos en los que aparecen listados de:
  • Sustancias prohibidas en la composición de productos cosméticos.
  • Sustancias que no pueden contener los productos cosméticos en concentraciones superiores y en concentraciones diferentes a las establecidas.
  • Colorantes admitidos en los productos cosméticos.
  • Conservantes admitidos en los productos cosméticos y concentración máxima permitida.
  • Filtros ultravioletas admitidos en los productos cosméticos y concentración máxima permitida.
Por tanto, con toda esta información, queda claro que no puede lanzarse un producto ni a ponerse en el mercado uno que se considerase que según los estudios y tests fisicoquímicos / microbiológicos puede ser perjudicial para la salud o en cuyos resultados apareciera que contiene algún ingrediente tóxico como tal. En este tema, estoy de acuerdo con Laura Bey.

Y sigo comentando que no todos los ingredientes son los perfectos y hay algunos que aportan más beneficios que otros y algunos que pueden causar alguna irritación o sensibilidad a ciertas personas, pero que no son tóxicos por definición en las cantidades que aparecen en las fórmulas. Otra cosa sería que nos metiéramos en un bidón que contuviera tal ingrediente al 100%, ¿verdad? 


Y hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os haya gustado. Ya sabéis que podéis comentarme lo que queráis y compartirlo en vuestras redes sociales si os apetece.

¿Qué opináis de los reclamos que utilizan algunas marcas para que compremos sus productos?
¿Qué ingredientes no te gusta que aparezcan en los cosméticos que utilizas?

   
   
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8 comentarios:

  1. Yo soy muy fan de Laura Bey y de Deborah García Bello. Me encanta que te hablen de las cosas desde la perspectiva de la química. Como bien dices, hablar de cosméticos sin tóxicos es una tontería, pero una excelente campaña de marketing debido al desconocimiento de la gente.
    Un post muy interesante y recomendable!
    Un beso, guapa :)

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    1. No conocía a Deborah y tomo nota de ella si también comenta temas relacionados con la química cosmética.
      Besos!

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  2. Como aprovechan el desconocimiento de la gente y las palabras reclamo que no hacen más que alertar en base a ese desconocimiento. Besos!!

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  3. Puro marketing, aparecen frases sin sentido en los botes, depende de la moda veo o Natural, sin parabenos, sin siliconas, etc... Y la gente se lo cree :) Un saludo.

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    1. Se aprovechan de ciertas modas y los reclamos son muchas veces infundados. Por eso me gusta hablaros de ingredientes, para que podáis tener más info a la hora de escoger o descartar productos.
      Besos!

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  4. Cuando algo entra en moda todo el mundo lo suele aprovechar y por eso hay que ir con cuidado. En realidad no es que lo que no se vende como libre de tóxicos sea horrible, simplemente que lo que es "libre" no utiliza ciertos ingredientes. A mi algunos no me gustan y los intento evitar y otros me da más igual, pero normalmente porque no me funcionan por alguna causa.

    ¡Un besote!

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    1. Cierto lo que comentas. Las firmas juegan con las ignorancia de la gente en temas de ingredientes y muchas veces pueden crear una alarma social infundada. Otra cosa es que personalmente no nos apetezca o nos causen alergias ciertos ingredientes y queramos productos sin ellos.
      Besos!

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