Granada en 4 días

Como en ocasiones anteriores, no quería dejar pasar la oportunidad de dejar reflejado en el blog lo que vivimos mi chico y yo la semana pasada en nuestras vacaciones. Parece complicado coincidir unos días juntos y, en cuento vimos que los planetas se alineaban, decidimos planear un viaje que llevaba mucho tiempo en nuestra mente.

¿El destino? No podía ser otro que Granada, ciudad a la que llevamos queriendo ir varios años y que no habíamos podido visitar hasta el momento.

Quizá os extrañe lo que os voy a comentar, pero en mis 32 años no había pisado el sur de nuestro país. Raro, pero cierto. Andalucía es una gran desconocida para mí, pero al ser mi chico de Valladolid, la mayoría de los viajes que hemos realizado por España han sido por el norte. Y esta vez tenía que ser diferente.


¿Queréis saber cómo lo pasamos 4 días en Granada?



DÍA 1: PARADA EN BAILÉN, LLEGADA A GRANADA Y ALBAICÍN
Nosotros somos una pareja que vive al límite y que siempre termina las maletas el mismo día de nuestra salida de viaje por la mañana así que, esta vez, no podían comenzar las vacaciones de otra forma. Madrugamos un poco, ultimamos los pequeños detalles que faltaban y pusimos rumbo a Granada sobre las 10 de la mañana.

Teníamos dudas sobre si prepararnos algo de comer o parar en algún sitio y, finalmente, ésta fue la opción ganadora. Echamos mano de Google (que todo lo sabe) y cuando llevábamos unas cuatro horas de viaje vimos que en TripAdvisor había muy buenas reseñas sobre el Mesón Sebastián en Bailén (C/Andújar, Plaza Ángel Romero Romero, Bajo 1). Entre lo que vimos en las opiniones y lo que nos recomendaron allí mismo, pedimos las croquetas, los flamenquines y el entrecot de buey y he de deciros que comimos super bien. Platos sencillos, pero ricos perfectos para llenar el buche y continuar nuestro camino hasta el ansiado destino.



Sobre Granada he de detenerme en el tema del tráfico. Ya me habían comentado mis padres y amigos que habían ido que estaba complicado porque no dejan pasar a coches que no sean residentes o que vayan a algún hotel por ninguna de las calles del centro. De hecho, hay cámaras que como te pillen te mandan una recetita a casa que nadie quisiera recibir. Por eso, decidimos encontrar sitio para aparcar por la parte suroeste que es por donde el navegador nos indicaba que íbamos a entrar a la ciudad y, si no había más remedio, meteríamos el coche en algún parking esos días. Por suerte, y tras dar varias vueltas, encontramos un sitio muy apañado y ahí lo dejamos, cogimos los bártulos y tocaba pensar en cómo ir al apartamento que habíamos alquilado y sobre el que os hablaré a continuación.

Nosotros escogimos un Airbnb porque es un sistema que nos ha funcionado en los últimos viajes realizados. En este caso, un apartamento con encanto en pleno barrio del Albaicín, que se situaba en la parte noreste de la ciudad, a la otra punta de donde nos encontrábamos: ¿Íbamos en taxi¿ ¿En autobús? ¡Pues no! Decidimos ir caminando para ir adentrándonos ya en el asunto. Así que maletas en mano y tras 30 minutos llegamos a nuestro destino. El apartamento nos encantó en fotos y en persona era tal cual. Con una cocina - salón, una habitación y un baño. ¿Para qué más? Chiquitito y muy especial.





Una vez instalados, bajamos a pasear por este barrio de origen andalusí, que fue declarado en 1984 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y que mezcla el antiguo estilo morisco y el tradicional estilo andaluz. De hecho, en ciertas calles parecía que estabas en el zoco de alguna otra ciudad con sus tenerías y sus tiendas.


Nos aprovisionamos para los desayunos de los siguientes días en uno de los muchos supermercados Coviran que hay repartidos por la ciudad y decidimos inspeccionar la zona, ya de noche, hasta que se hiciera la hora de cenar. Escalera para arriba, escalera para abajo, caminando sin rumbo fijo descubrimos algunos lugares desde donde se veía Granada de noche y las vistas eran espectaculares. ¡Volveríamos de día seguro! Además, vimos la Catedral y entramos en una tienda de especias, tés y cosmética artesanal en la que casualmente encontramos jabones elaborados en Moncada (Valencia).


Embriagados por el ambiente, creímos que lo mejor era buscar un restaurante árabe para cenar. Buscando, vimos que el restaurante marroquí Arrayanes (Cuesta Marañas, 4) era uno de los que mejores opiniones tenía por su buena comida y su limonada. Y aprovechando que estaba al ladito del apartamento fuimos a comprobar si era cierto todo lo que se decía. ¡Pues sí! Todo totalmente delicioso. Pedimos el cuscus de cordero, tajine de pollo y la famosa limonada. No puedo describiros con palabras esos sabores. Impresionantes. Además, mientras esperábamos nos pusieron un platito de humus y al terminar un té digestivo. Si vais a Granada, creo que es visita obligada. Nos encantó.
Además, la decoración era preciosa y el hilo musical muy entretenido. ¡Qué maravilla cenar mientras suena la versión instrumental de El Rey León!





Cuando terminamos de cenar, fuimos raudos y veloces al apartamento ya que el frío asomaba demasiado y llevábamos mucho vivido ese día. Además, tocaba madrugar bastante para lo planeado para el día siguiente.


DÍA 2: LA ALHAMBRA, MIRADORES Y SACROMONTE
Hacía más de un mes que habíamos comprado las entradas para La Alhambra y hoy era el día de visitar esta ciudad palatina nazarí declarada también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984 junto con el Generalife, que se encuentra en su interior. Os recomiendo que hagáis como nosotros y compréis las entradas con mucha antelación porque si no, puede que os quedéis sin visitar esta maravilla del mundo. Además, es muy importante estar a la hora en la que se os indica como entrada para los Palacios Nazaríes, o no os dejarán acceder si llegáis tarde.

Tras desayunar, decidimos ir a La Alhambra caminando y ¡madre mía qué subidita! A cero grados de temperatura (ni frío ni calor) se nos hizo algo dura, pero creo que es por no estar acostumbrados a todo ello. Eso sí, precioso el camino pasando por el río Darro y subiendo por la Cuesta de Gomérez hasta llegar a La Alhambra propiamente dicha. Aprovechamos que habíamos madrugado mucho para ver La Alcazaba (zona defensiva) y el Palacio de Carlos V antes de las 9:30h, que es la hora que teníamos en la entrada. Me impresionaron las vistas espectaculares de toda la ciudad desde ese lugar privilegiado.




Cuando se hizo la hora, nos adentramos en los Palacios Nazaríes, zona de carácter más residencial con paredes y techos increíbles tallados, que no podían ser más majestuosos y unos jardines espectaculares. Maravilloso pasear y admirar todo ese trabajo.







Y finalizamos nuestra visita en la zona del Generalife, que consta de un palacio, jardines y huertas. Tuvimos que hacer algo de cola para entrar, pero mereció mucho la pena. Al igual que el resto de espacios de La Alhambra, nos encantó.


Tocaba reponer fuerzas y decidimos comer en uno de los sitios que nos recomendasteis cuando os pregunté por Twitter e Instagram (muchas gracias a todos, ya que fuimos a muchos de ellos y acertasteis de pleno siempre). En esta ocasión, también cerquita de nuestro apartamento, comimos en la Antigua Bodega Castañeda (C/Elvira, 5), al ladito de la Plaza Nueva. Pedimos el menú del día porque tenía migas y las quería probar y comimos muy bien a buen precio. He de reconoceros que quizá esperábamos más de la comida aunque estaba todo bueno, pero fue uno de los sitios que pasó más desapercibido en nuestra opinión. Los dos tenemos claro que igual si hubiéramos pedido de la carta nos hubiera sorprendido todo más. De todas formas, no está mal el sitio y fueron muy amables al cambiar alguna cosa por alguna alergia a los alimentos que tengo. Eso sí, el pisto y el pollo con toques árabes estaban bastante ricos.





Por la tarde, decidimos ir a los miradores. El más famoso es el de San Nicolás y también nos recomendasteis el de San Cristóbal, así que nos pusimos en marcha para ir a los dos. Por stories os fui retransmitiendo todo el viaje y madre mía lo que nos costó subir. Primero por la cantidad infinita de escaleras y cuestas que había y segundo, porque conforme íbamos subiendo nos teníamos que ir quitando las mil capas de ropa que llevábamos puestas. ¡Pero lo conseguimos! Creo que no fuimos a la mejor hora porque el sol nos daba muy de lleno y las fotos salieron regulares, pero es toda una experiencia ver la ciudad y La Alhambra desde el otro lado.


Y terminamos nuestra ruta por el barrio del Sacromonte, que se halla en la colina de Valparaíso y es lugar de residencia de los gitanos granadinos. Cuna del flamenco y característico por sus cuevas que se distribuyen por toda la zona, nos encantó pasear por allí escuchando los primeros villancicos aflamencados.

Con todo lo visto y caminado durante este día, la mejor opción era volver a nuestro apartamento y disfrutar de él. ¿El plan? Maratón de Scandal en el sofá con manta incluida y cenita ligera. ¿Qué os parece?


DÍA 3: PIONONOS Y NOS PERDEMOS POR LAS CALLES
No podíamos irnos de Granada sin probar sus famosos piononos, unos dulces típicos de la ciudad elaborados con bizcocho, miel, almíbar y coronados con crema pastelera tostada. Uno de los lugares que nos recomendasteis donde probarlos fue en Casa Ysla. Desayunamos un cafecito con un par de estos pasteles: uno tradicional y uno de chocolate y he de deciros que nos gustaron mucho.


Después, teníamos en mente visitar alguno de los monumentos de la ciudad que teníamos pendientes, pero queríamos hacerlo de forma diferente. Sin Google Maps, ni navegador ni nada. Simplemente, perdiéndonos entre las calles y viendo qué tal era la vida de la ciudad, sus comercios, su gente,... Toda una experiencia que os recomiendo mucho. A mitad camino, aprovechamos para comprar un décimo de la lotería de Navidad, que nunca se sabe dónde puede tocar y continuamos nuestro camino.

Llegamos casi sin esperarlo al Monasterio de San Jerónimo y admiramos lo bonito que era y continuamos andando hasta llegar de nuevo a la Catedral de Granada, esta vez vista por el día.




Algo que nos llamó la atención desde el primer día, fue las tiendas de especias y tés que encontramos. Todas con una variedad infinita y con una pintaza increíble. No compramos ninguna porque teníamos de cuando fuimos a Turquía y de algunas que nos han traído amigos y familiares pero si vais, creo que es algo muy recomendado.


Por casualidad también, como casi todo en ese día, nos topamos con el Corral del Carbón, edificio y patio de estilo morisco del siglo XIV, antiguo caravasar, almacén de carbón y teatro.


Fuimos a comer a un lugar bastante conocido y recomendado por todos. Los Diamantes tenía que ser por lo visto visita obligada. Al principio, no lo teníamos claro porque a pesar de tratarse de un bar nacido en 1942, nos parecía que lo habían modernizado mucho en cuanto a decoración y había perdido su esencia en ese sentido. Y entonces, ¿por qué nos lo recomendasteis tanto? Porque el local original se encuentra en la C/Navas, 28 y no era éste que estaba cerca de nuestro apartamento, así que decidimos acercarnos a comprobar si todo lo que nos habían contado era cierto. Y TOTALMENTE. Se trata de un bar como los de antes, manteniendo su esencia y en la que sales comido si pides varias bebidas. Nos llamó mucho la atención cómo saben perfectamente las tapas que te han dado y las que no. Para acompañar, completamos todo con media ración de calamares a la romana, que os digo que era media por decir algo, porque eso llevaba más cantidad que raciones enteras de otros lugares. No esperéis sentaros aquí, ni estar en un lugar silencioso, porque los pedidos son cantados a la cocina de viva voz. 


Poquito más nos faltaba por ver de la ciudad, así que decidimos retomar nuestro enganche a la serie Scandal (nos vimos 12 capítulos en dos tardes). Sofá, manta y serie, ¿qué más se puede pedir?

Para cenar, bajamos a otra de vuestras recomendaciones que, casualmente, se encontraba a tres minutos andando de nuestro apartamento, así que allá nos dirigimos enfundados en abrigo, bufanda y guantes porque el fresquito era real. El lugar escogido fue La Bella y la Bestia Origins (tienen cuatro repartidos por la ciudad), un local decorado de forma algo rococó pero que queríamos probar. Decidimos cenar unos bocaditos variados y finalizar con un gofre porque hacía frío y porque el chocolate es necesario en la vida.



DÍA 4: PARADA EN TOMELLOSO Y VUELTA A CASA
Las vacaciones llegaban a su fin y tocaba hacer las maletas y despedirnos del apartamento que nos había acogido las tres últimas noches. Deciros que nos gustó mucho a pesar de no lograr hacer funcionar la calefacción del comedor. Por lo demás, pequeñito, acogedor y suficiente para desconectar y disfrutar de unos días en pareja.

Una vez fuera, pusimos rumbo al coche que, como ya sabéis, estaba a una media hora andando. Trocito que se nos hizo más corto que a la ida por ya sabernos el camino, pero que paso a paso iba diciéndonos que lo bueno se acababa hasta la próxima.

Aunque el viaje no terminaba ahí, porque duraba bastantes horas y había que reponer fuerzas antes de llegar a casa.
- ¿Puedes mirar qué pueblo nos queda a mitad camino?
- ¡Claro! Sale Tomelloso. 

Miramos qué nos recomendaba Google y salió el nombre de Restaurante Casa Antonio (C/Socuéllamos, 17) con buenísimas opiniones. Había que probarlo. ¡Y qué bien que lo hicimos! Comida casera de la de verdad por 13€ el menú. Maravilloso. Pedimos de primeros deliciosa crema de calabaza y arroz con conejo, de segundos secreto y solomillo al ajillo y no podía faltar la mousse de chocolate para rematar. Os lo recomendamos mucho. Además, el trato fue estupendo.




Una vez con el buche lleno, pusimos rumbo a Valencia, a casa, a la vuelta a la realidad.

Espero que os haya gustado mucho nuestra crónica del viaje, que os sirva de ayuda si algún día pensáis visitar esta ciudad maravillosa y que hayáis disfrutado un poquito de este tour virtual por Granada.

¿Habéis visitado Granada?
¿Qué es lo que más os ha gustado de esta ciudad?

   
   
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4 comentarios:

  1. q rico todo y q maravillosas vistas. un abrazo ^^

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    1. Me alegra que te haya gustado esta visita virtual. Nos encantó la ciudad.
      Besos!

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  2. Me encanta Granada, hace bastante que no voy pero cuando vuelva me pasaré por esos restaurantes, besitos guapetona :)

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    1. Nos encantó la ciudad, la verdad. Y comimos de lujo!

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